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¿Qué debemos saber de las comisiones de mantenimiento y administración de cuentas corrientes? Han de obedecer inexorablemente a un servicio efectivamente prestado Expliquemos brevemente cuáles son los requisitos exigibles a cualquier comisión para que pueda predicarse su legalidad: a) Debe existir un pacto previo y expreso con el cliente respecto al concepto y cuantía de la comisión que se le va a repercutir. Es decir se debe de recoger en el contrato firmado por ambas partes, sin que quepa una remisión genérica a tarifas, que expresamente prohíbe la LGDCU. b) Las comisiones deben recogerse en un libro de tarifas o folleto a disposición del público, y previamente a su aplicación han de ser comunicadas al Banco de España, requisitos todos estos exigidos por la Circular 8/90 del Banco emisor. c) Han de obedecer inexorablemente a un servicio efectivamente prestado. Es aquí dónde surgen las mayores discrepancias. Algunas comisiones lo son sólo nominalmente, pero no en la realidad, dado que no se corresponden a la realización de servicio alguno. Analicemos la legalidad de las comisiones arriba citadas: 1. Comisión de mantenimiento. Se aplica a los titulares de una cuenta corriente o de crédito por el mero hecho de serlo, con independencia del saldo, número de asientos practicados, etc. Suele tener una periodicidad de liquidación trimestral o semestral. En principio habría que predicar su legalidad, dado que no se aprecia, a primera vista, servicio añadido alguno que las entidades presten a sus clientes. 2. Comisión de administración. Aquí la justificación del cobro se fundamenta en el hecho de reflejar convenientemente los movimientos y operaciones realizados con la cuenta. Si se cobra conjuntamente con la comisión de mantenimiento, una de las dos comisiones carece de sentido. En cuanto a su cobro por parte de las cajas de ahorro, resulta interesante ver lo establecido en el artículo 29 del Estatuto de las Cajas Generales de Ahorro Popular que viene a decir que la administración de los ahorros del imponente será totalmente gratuita. Ello implica que aquellas entidades que tienen el concepto de "caja de ahorro" no pueden cobrar ninguna de las dos comisiones citadas en el presente artículo. ¿Qué debemos saber sobre los préstamos hipotecarios? Todos los contratos deben establecer el importe máximo del crédito en relación con el valor de la tasación del inmueble. Los préstamos hipotecarios están siempre destinados a la adquisición de un inmueble, resultando ser éste la garantía del pago de la cuantía solicitada al banco en caso de morosidad. Al solicitar un crédito de estas características, la entidad bancaria a la que acudamos debe entregarnos, en primer lugar, un folleto informativo que recoja los datos y características principales de la operación. De esta forma, podremos sopesar los pros y los cons de su conveniencia y utilidad. El contrato del préstamo hipotecario ha de contener los siguientes siete aspectos: -La cuantía máxima del préstamo en proporción al valor de la tasación de la vivienda. - El plazo total y el de carencia. Es decir, el tiempo en el cual el contrato aún no tiene efecto. - La periodicidad de los pagos y el sistema de amortización. - El tipo de interés fijo o variable. En este último caso, el contrato debe indicar el tipo de interés que se utilice como índice o tipo de referencia y el plazo de revisión del tipo de interés. - Las comisiones aplicables, en especial, las de apertura y amortización anticipada, teniendo en cuenta que ésta puede ser total o parcial. - Los gastos a cargo del prestatario (tasación, impuestos y aranceles) con indicación de su cuantía, al menos con carácter orientativo. - Número e importe de las cuotas periódicas. El segundo paso que procede en la solicitud de este tipo de préstamos es la tasación del inmueble. Por lo general, esta operación se realiza por la entidad o por profesionales concertados con la misma. Los gastos originados corren de nuestra cuenta. Una vez comprobado en el Registro de la Propiedad que el inmueble está a nombre del propietario y las posibles cargas que existan sobre el mismo, y la capacidad financiera del prestatario, la entidad de crédito deberá entregarnos una oferta vinculante que habrá de constar por escrito, con la firma del representante de la entidad y con una vigencia no inferior a diez días hábiles. Antes de la firma, disponemos de tres días hábiles para examinar en la Notaría que elijamos libremente el proyecto de escritura pública, en la que deberán figurar las condiciones financieras del préstamo, perfectamente diferenciadas de las demás, para evitar que queden imprecisas y confusas. El Notario nos informará sobre las condiciones del préstamo para tener derecho, por ejemplo, al reembolso del mismo en caso de amortización anticipada. Por último, se establecerá el interés de demora y la forma de su fijación. ¿Qué es la famosa Tasa Anual Equivalente (TAE)? Con esta fórmula matemática se puede saber cuál va a ser el coste real del crédito Al contratar un crédito con una entidad bancaria o caja es recomendable conocer cual es la Tasa Anual Equivalente, debido a que mediante esta tasa podemos conocer cual será el coste real del crédito que hemos contratado. La Tasa Anual Equivalente es una fórmula matemática que incorpora el tipo de interés nominal, las comisiones y el plazo de la operación. Pero a la hora de hacer este cálculo debemos tener presente que el tipo de interés no varíe por que en este caso el resultado no será certero. De modo que en el caso de nuestro crédito sea de interés variable deberemos saber que el TAE no es muy útil, nos sirve como mera referencia para conocer el interés proporcional del primer año. ¿Qué debemos saber sobre los créditos personales? El banco ha de facilitarte una copia escrita del contrato para que puedas comparar las diferentes ofertas. Los préstamos o créditos personales, llamados también créditos al consumo, son aquellos que se conceden para satisfacer necesidades tuyas al margen de la compra de un inmueble. En el caso de estos créditos, como usuario tienes derecho a que se te facilite una copia del contrato por escrito, en el que se debe indicar el interés aplicable (TAE), las condiciones del interés y sus modificaciones, el importe del préstamo, la periodicidad de los pagos, así como todos los gastos que lleve aparejado (comisiones de apertura o estudio) y si existe obligación de constituir algún seguro en garantía del pago. Una vez que tengas la copia del contrato en tu poder has de leer atentamente su texto y comparar, por ejemplo, las diferentes ofertas en relación al cobro de comisiones para ver cuál te interesa más antes de decidirte por concertar el préstamo en una entidad u otra. Además, has de fijarte si en el contrato el banco ha incluido condiciones más perjudiciales para ti que las recogidas en la oferta que te trasladaron. Ten presente que esta circunstancia supondría una vulneración de la Ley General de Consumidores y Usuarios e incluso de la Ley General de Publicidad, ya que se trataría de publicidad engañosa, pues se ofrece al usuario una serie de ventajas y condiciones en el contrato de un servicio que luego no se cumplen. Evidentemente, las condiciones recogidas en la oferta pueden ser decisivas para la decisión adoptada por ti y, por tanto, no pueden ser variadas posteriormente en el contrato. ¿Cuáles son las especificaciones sobre el contrato de las tarjetas de crédito? El banco no puede cobrar ninguna comisión que no aparezca recogida en el documento legal Al conceder una tarjeta de crédito los bancos tienen la obligación de formalizar su entrega a través de un contrato del que debemos solicitar copia. En dicho contrato, llamado de adhesión, las cláusulas vienen ya redactadas, sin posibilidad de modificación. Estas deben recoger el coste anual de la tarjeta y las posibles comisiones a cobrar por su utilización. Cuando solicitamos una tarjeta de crédito o débito, el banco debe entregarnos un contrato en el que aparezcan las comisiones a cobrar. En el supuesto de que una comisión no conste en el contrato ni nos haya sido previamente informada, el cargo de la misma no será legal. Cuando el banco cobra una comisión por tener una tarjeta que no ha sido solicitada o aceptada por nosotros, siendo enviada a nuestro domicilio sin más, hemos de presentar la correspondiente reclamación ante la entidad, puesto que no puede cobrarnos un servicio que no hemos pedido. Lógicamente, sólo se deben mandar tarjetas a los clientes que lo han solicitado expresamente. Si por nuestra parte hemos solicitado una tarjeta de crédito o débito, la entidad bancaria no debe mandarla por correo ordinario ni puede enviarla junto con el número de identificación personal, pues existe el riesgo de que puedan extraviarse o caer en manos de personas que hagan un uso fraudulento de la tarjeta. En este sentido hemos de pedir que nos envíen sólo uno de los dos elementos, la tarjeta o el número secreto, y por correo especial. La entidad deberá confirmar que realmente lo ha recibido y notificarnos que podemos pasar por la sucursal bancaria a recoger el otro elemento o enviarlo también por correo. Para mayor seguridad podemos recoger la tarjeta y el número secreto en la entidad, sin que nos lo envíen por correo.



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